THE SWIMMER’S TEAM

Texto por Gema ema Terol

Foto por Mónica Jiménez

En TRESS estamos tan orgullosas de nuestros colaboradores como de las piezas que confeccionamos. Cuando imaginamos un nuevo diseño, nos encanta unir fuerzas con aquellos profesionales que disponen de la experiencia y saber hacer idóneos para convertir nuestros bocetos en realidad.  

 

Carlos Barrutia y Fran Baez son dos de los grandes responsables del éxito de nuestro bolso The Swimmer. Con proyectos propios a sus respectivas espaldas, no dudaron ni un segundo en acudir a la llamada de TRESS para dar a luz a una de las creaciones más arriesgadas de la marca.

 

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Carlos es diseñador y creativo en 317, un pequeño estudio en Barcelona desde donde desarrolla siluetas que rompen con los convencionalismos del mundo de la moda. Su perfeccionismo a la hora de trabajar así como el universo en el que se inspira, invitaron a Mónica Jiménez, fundadora y directora creativa de TRESS, a contar con él para definir los patrones de The Swimmer. Ambos habían formado equipo anteriormente para otra firma de moda, periodo durante el cual descubrieron que el tándem creado entre ellos dos podía dar grandes resultados. 

 

Fran llegó a través de Carlos y de nuevo una amistad forjada a partir de un trabajo desembocó en una oportunidad de colaboración. Su destreza en la confección le ha llevado a convertirse en el maestro artesano tras estos bolsos elaborados con el tejido sobrante de las prendas de baño TRESS. Labor que compagina con el reciclaje de stocks a través del upcycling y rework para su marca Frani’s desde su pequeño taller en Barcelona. 

 

¿Cómo definirías vuestro trabajo?

Carlos: diría que es “especial”. En ocasiones me cuesta mucho plasmar las cosas que pasan por mi cabeza y eso hace que el periodo de creación se prolongue un poco más. Sin embargo, una vez surgen las ideas me gusta trabajarlas hasta el mínimo detalle, asegurándome de que están fuera de lo convencional.

Fran: considero mi trabajo un poco retro, algo caprichoso y reticente a lo común, aunque en el fondo es muy normal. Podría verse como una mezcla de conceptos dentro ese imaginario colectivo en el que conviven pasado y presente.

 

¿Qué os inspira?

 

Carlos: tengo predilección por lo “feo”, aunque soy consciente de que esa palabra discrimina recursos que para otros pueden ser de una belleza absoluta. Por lo general me gusta descubrir el lado bonito de las cosas y encontrar atracción en la parte más oscura.

 

Fran: mi inspiración proviene de la gente de la calle, recuerdos que me vienen a la memoria, o incluso videoclips y películas que he visto a lo largo de mi vida. También me surgen muchas ideas en tiendas vintage o de segunda mano viendo prendas y objetos de otra época.

 

¿Qué rol juega el color en vuestro trabajo?

 

Carlos: últimamente mucho, sobre todo a la hora de inspirarme. Cada color me transporta a situaciones especiales de mi vida o a diferentes estados de ánimo que pueden enfocar mi trabajo de una manera u otra. Mis colores favoritos son el rojo, naranja, azul y desde luego, el blanco y el negro.

 

Fran: creo que el color es súper importante en el momento de darle consistencia a una idea o acompañar un concepto. La mayoría de las veces sale por defecto, como parte de un material que estoy reciclando y funciona como ese refuerzo connotativo. En otras ocasiones, lo utilizo para consolidar una idea relacionada con una época determinada, como por ejemplo asociar el color flúor a los 90 y a un modelo de prenda concreta. 

 

Vosotros crecisteis en los 80-90, ¿cómo creéis que esta época os ha influenciado?

 

Carlos: he crecido durante los 90 y sin duda mis mayores referentes se encuentran en esa época, empezando por la influencia que generaron en mí mis dos hermanas mayores a través de sus estilismos y la música que escuchaban. Ahora mismo reconozco que estoy más en el mood de los 80, soy muy fan del disco, del funky y del techno, entre otros géneros. Y lo mismo me sucede con la moda, intento siempre dar ese toque retro a mi estilo personal.

 

Fran: en lo particular, diría que lo que más me ha influido es la era del videoclip de los 80, todo lo relacionado con la MTV de la época me flipaba. Esos separadores y los presentadores lo eran todo para mí. Por otra parte tuve la suerte de ser el pequeño de casa con dos hermanas mayores que exprimían las tendencias del momento. Recuerdo cada vestido, zapatos y complementos que usaban, eran mis heroínas de la moda. Sobre todo me fascinaba la ropa que elegían para salir de fiesta. Mis primeras experiencias con la costura fueron intentando replicar algunos de esos modelos para las muñecas. 

 

¿Cuál es el momento en el que os sentís más vulnerables? ¿Qué hacéis para sentiros más seguros?

 

Carlos: creo que con la situación actual a nivel mundial, es muy fácil caer en esos momentos de vulnerabilidad e inflexión, sin embargo me ayudan mucho a la hora de crear, es como un círculo vicioso de vulnerabilidad-creatividad constante.   

Para recuperar la seguridad es importante dedicarse tiempo a uno mismo, reflexionar, ejercitar la mente y el cuerpo, hacer actividades que aporten algo a tu día a día. En mi caso lo que más disfruto es salir en bici o simplemente tomar el aire libre.

 

Fran: me suelo sentir más vulnerable cuando las cosas no salen como las había planeado. Cuando esto sucede, para sentirme mejor me gusta pensar que las cosas son así por alguna razón. Y para desconectar, me funciona salir a patinar.

 

¿Cómo definiríais TRESS?

 

Carlos: TRESS es color, alegría, retro, vida, positivismo, fuerza y sobre todo, ¡actitud! En general solo puedo decir que me encanta la energía y los valores que tiene TRESS como marca y como concepto.

 

Fran: para mí TRESS es frescura, diversión y color block. Si tuviera que describir la marca en una escena sería una fiesta en la piscina con tus mejores amigos. Sin olvidar la confianza que genera como marca al crear prendas de calidad que van más allá de las tendencias de temporada.